La Historia

El arte del champán cuenta con una rica historia que data de la época medieval. No obstante, antes del siglo XVII, la región francesa de Champagne solo producía vinos tranquilos y no ese vino espumoso que actualmente es conocido a nivel internacional. La Iglesia católica poseía muchos de los viñedos de Champagne y los monjes fabricaban sus propios vinos para utilizarlos en el sacramento de la Eucaristía. A los reyes de Francia se les ungía en el Montagne de Reims, terroir de Champagne, y el vino tranquilo de la región se servía en los días de coronación.

En el siglo XVII, utilizando nuevos métodos de fermentación, los vinicultores de Champagne comenzaron a producir por primera vez vinos espumosos. La popularidad de este nuevo tipo de vino originó un auge mundial de la producción de vinos espumosos, aunque todavía al día de hoy solo aquel vino espumoso producido, embotellado y madurado en la región francesa de Champagne, puede legalmente recibir la denominación de "champán".

El champán Brut , creado para satisfacer la demanda de los champanes secos, debutó en la segunda mitad del siglo XIX. Los champanes Brut clásicos, incluido el Armand de Brignac Brut Gold, se elaboran con uvas procedentes de diferentes añadas a fin de conseguir un carácter particular que refleje la naturaleza única de la casa. La calidad de las diferentes añadas Brut suele ser una referencia para medir cada chateau; es decir, el vino más próximo al estilo producido por los pioneros originales de Champagne.

El carácter atrevido del Armand de Brignac nace de la misma pasión e imaginación que guió a los primeros creadores de champán. Al igual que ellos, el Armand de Brignac no puede definirse convencionalmente.